En una sociedad con tendencia a la mojigatería y los tabús como la nuestra, tocar el tema de la muerte (más allá de esta como consecuencia de la violencia a la que estamos tan acostumbrados), suele ser tópico para levantar ampollas y granjearse apreciaciones no precisamente muy consideradas, sin embargo, y de nuevo, en una sociedad como esta que además de lo anterior también alienta el egocentrismo casi como lema de vida para muchos (y vaya que sí vemos esto en el gremio de las motos), se hace necesario tocarle a la puerta y pedirle que deje de ser tan hipócrita de vez en cuando.
