Es por días como estos por los que se justifica
hacer lo que se hace, tal vez no dé pasta para tener en el bolsillo pero ¡se
pasa tan bueno! Y si además de los kilómetros sobre una moto interesante a lo
largo de carreteras, curvas y paisajes maravillosos, te enciman un tremendo
tour gastronómico de esos que justifican los kilos de más… pues nada, que no
hace falta pedir otra cosa, seré un hombre de gustos sencillos.
