El papá de Mafalda, hombre asalariado de clase media allá por los 70´s y 80´s es tal vez el usuario más representativo del famoso e icónico Citroën 2CV, un automóvil creado para ofrecer un transporte económico y sencillo de mantener a quienes debían partirse el lomo para mantener a sus familias por esos días... como le tocaba al papá de Mafalda.
Los 2CV son muy famosos por su practicidad, por su capacidad de aguante, por su economía, pero no por su potencia o sus prestaciones, el 2CV es la potencia del motor, 2 caballos de fuerza que movían un cuerpo de seiscientos y punta de kilos más lo que montaran encima, y los movía, como las tortugas, lento pero seguro.
¿Cómo queda entonces si a un 2CV se le monta el Boxer de una BMW? ¡Esto!
Los genios de Sparrow Automotive (ingleses deschabetados al fin y al cabo) salieron con un kit que permite montar en un 2CV cualquier motor de una BMW de la serie R, al hacerlo los dos caballos originales pasan a tener entre 70 y 125hp, suficientes para poner a rodar a la creación francesa a más de 160km/h, una velocidad que jamás habría podido alcanzar ni en sus mejores sueños cuesta abajo sin frenos y con el viento a favor.
¿Y cómo se mueve? No sé a ustedes pero a mí personalmente me mantuvo durante ocho minutos con una sonrisa en la cara, el apunte para los amantes de los motores de cilindros enfrentados es que escuchen con atención los primeros metros de rodaje, ¡música pura!




